martes, 9 de junio de 2015

CAMBIOS NATURALES DE LOS ECOSISTEMAS


Las sucesiones ecológicas son la serie de cambios que un ecosistema sufrió durante un tiempo y que tuvieron consecuencias en el entorno y en las poblaciones que lo integraban; formándose así un ecosistema más complejo y organizado. A la misma vez que se va produciendo el desarrollo de las sucesiones ecológicas, va aumentando el tamaño de las poblaciones que viven en el ecosistema.

 Nuestro parque, al tener una extensión de terreno tan amplia, posee municipios en su interior. Éstos solían desarrollar actividades agrarias y cuando se fueron industrializando los campos de cultivo quedaron abandonados.

Rápidamente aparecieron especies pequeñas de plantas con una vida corta y el suelo con el tiempo se fue desarrollando. Más tarde, llegaron plantas un poco mayores y que presentaban flores, como el diente de león (Taraxacum officinale) con lo que llegaron insectos y pájaros que se alimentaban de ellas y, tras mucho tiempo, aparecieron matorrales como las jaras (Cistus) y árboles como la encina (Quercus Ilex). Este es un ejemplo claro de sucesión ecológica en nuestro parque, del tipo primaria, ya que se trataba de un espacio que no había sido antes ocupado por ninguna otra especie.

Los cambios ambientales producidos por seres vivos son cambios que han sido provocados por la actividad tanto de fauna como de flora. Estos cambios 
pueden ser: la sucesión ecológica o el desarrollo del suelo cuando se descomponen los materiales orgánicos producidos por los seres vivos o cuando estos mueren, factor que a enriquecer la tierra. Así, es más fácil que se desarrolle vegetación en ella y que, poco a poco, de forma gradual, haya un cambio ambiental.

Pero estos cambios ambientales son relativamente rápidos, porque a lo largo de la historia de la Tierra ha habido cambios que han tardado mucho más tiempo. Los más importantes fueron la aparición del oxígeno en la atmósfera, gracias a unas bacterias primitivas llamadas cianofíceas; la creación de la capa de ozono (O3), las glaciaciones o las extinciones en masa. 

·         La formación del ozono de la estratosfera terrestre es catalizada (proceso por el cual se aumenta la velocidad de una reacción química) por los fotones de luz ultravioleta que al interaccionar con las moléculas de oxígeno gaseoso las separa en los átomos de oxígeno. El oxígeno atómico se combina con aquellas moléculas de O_2 que aún permanecen sin disociar formando, así, moléculas de ozonoO_3El ozono actúa como filtro de las radiaciones nocivas, y de alta energía, que llegan a la Tierra, permitiendo que pasen otras como la ultravioleta de onda larga, que de esta forma llega a la superficie. Esta radiación ultravioleta es la que permite la vida en el planeta, ya que es la que permite que se realice la fotosíntesis del reino vegetal, que se encuentra en la base de la pirámide trófica.


·         Las glaciaciones fueron un conjunto de fases frías (glaciares) entre las que se intercalaban otras más cálidas (interglaciares) que se dieron sobre todo en las zonas del norte del planeta, aunque también afectaron el resto del mundo. Entre los períodos interglaciares las temperaturas bajaban muchísimo, disminuían las lluvias y enormes masas de hielo, a veces de espesor que superaba los mil metros, cubrían grandes extensiones de la Tierra. En Europa, los avances glaciares llegaron a cubrir la mitad del continente. En los períodos interglaciares, al ascender la temperatura, las masas de hielo se fundían en parte y aumentaban las lluvias, elevándose el nivel de las aguas marinas. Entonces volvían a producirse cambios en la configuración de las costas, en la flora y fauna.


·         La extinción ha sido el proceso de evolución más importante que ha tenido lugar a lo largo de los 600 millones de años del archivo fósil. Durante todo el tiempo geológico, las extinciones se han producido por cambios climáticos y del medio ambiente (por ejemplo, periodos glaciales), y por la aparición de tipos nuevos de organismos mejor adaptados que desplazaron a los que antes existían.

AUTORREGULACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS

En general los ecosistemas tienen una gran resistencia a las alteraciones que se producen en su entorno, tanto en aquellas de origen natural como en las humanas, y si se les conceden el tiempo suficiente pueden recuperarse de ellas.

Los ecosistemas presentan mecanismos de regulación que los mantienen estables y en equilibrio. Estos sistemas son:

La retroalimentación entre depredadores y presas. Los depredadores se alimentan de presas y si el número de estas disminuye el de depredadores también. Así es como el crecimiento del ecosistema queda limitado, evitando que se descontrole. En nuestro parque podemos encontrar este sistema entre especies como la nutria (Ilustración 1Lutrinae) y la trucha (Ilustración 2; Salmo trutta), en la que el mamífero es el depredador y el pez la presa; o entre el lince ibérico (Ilustración 3; Lynx pardina) y el conejo (Ilustración 4; Oryctolagus cuniculus).


La autodepuración de aguas contaminadas. Este proceso permite que el agua que ha sido contaminada por materia orgánica vaya progresivamente aumentando su estabilidad, transformándose los compuestos orgánicos en descomposición bioquímica.
Por otra parte, las plagas hacen referencia a organismos que consideramos perjudiciales o a cambios en las condiciones climáticas que hacen que una especie desaparezca por completo siendo muy difícil la autorrecuperación del ecosistema. La plaga más importante que ha atacado a nuestro parque es la del pulgón (Aphididae), parásito que atacaba principalmente a los rosales (Rosaceae).
En nuestro parque, en los últimos años, se han producido descensos en la población de especies como el lince ibérico (Lynx pardina), que se encuentra en peligro de extinción. El motivo de esta situación es la amenaza que supuso el hombre para la especie y la dificultad de la reproducción en esta.
Por último, la lucha biológica, que consiste en la utilización de organismo o métodos no químicos para acabar con organismos que nos ocasionen problemas. Como se menciona anteriormente, una plaga que atacó los rosales de la Sierra Norte de Sevilla fue la de pulgones (Aphididae). ¿Cómo se combatió? Mediante un método natural, que fue el aumento de las poblaciones de insectos como la mariquita (Coccinellidae) o la avispilla; que en realidad es la mosca cernidora (Sphaerophoria scripta). Estos fueron capaces de controlar la plaga de este parásito, ya que se alimentaban de ellos.
Además, con los pulgones llegó también el hongo negrilla (Ilustración 5; Capnodium elaeophilum), un parásito que se situaba bajo las hojas de los rosales y se alimentaban de las secreciones de melaza de los pulgones (Aphididae). Luego esparcía una especie de alquitrán negro sobre las hojas, una resina pegajosa que le dificultaba la fotosíntesis a la planta. Los rosales (Rosaceae) se debilitaban al tener dos parásitos a la vez.
La solución para este hongo fue la erradicación de la plaga de pulgones, ya que no podrían alimentarse de la melaza que estos segregaban.








CADENAS Y REDES TRÓFICAS

A continuación se pueden ver dos cadenas tróficas y una red trófica presente en nuestro parque.:

CADENA TRÓFICA ACUÁTICA



CADENA TRÓFICA TERRESTRE

RED TRÓFICA


NIVELES, CADENAS Y REDES TRÓFICAS


Todos estos procesos constituyen una red trófica que está compuesta por el Sol, la materia inorgánica y todos los seres vivos de un ecosistema. Estos últimos obtienen la materia y la energía de formas diferentes y se clasifican en los siguientes niveles:
  1. Productores. Son los autótrofos, toman la energía solar y la emplean para convertir la materia inorgánica en orgánica. Un ejemplo de productor en nuestro parque es el alcornoque (Quercus suber).
  1. Consumidores. Son los heterótrofos, estos obtienen la energía y la materia alimentándose de los productores. Hay tres subniveles que son:
  1. Primarios: Herbívoros que se alimentan directamente de los productores. Como la ardilla (Sciurus vulgaris).
  2. Secundarios: Carnívoros que se alimentan de herbívoros. Como el zorro (Vulpini).
  3. Terciarios: Son los carnívoros más grandes, que se alimentan tanto de los consumidores primarios como de los secundarios. Como el lobo (Canis Lupus Signatus).
  1. Descomponedores. Son las bacterias y hongos que descomponen los restos orgánicos e inorgánicos de otros seres vivos e inician de nuevo el ciclo. Un ejemplo de descomponedor en nuestro parque son los champiñones (Agaricus Bisporus).



EL CICLO DE MATERIA Y FLUJO DE ENERGÍA


La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Con este principio básico llegamos a la conclusión de que tanto en los ecosistemas de nuestro parque como el resto de la biosfera la materia sigue un ciclo cerrado, conocido como el ciclo de la materia.

Lo componen todas las transformaciones que sufre la materia: los productores toman la materia inorgánica que nos brinda el planeta y la convierten en orgánica. Luego los consumidores se alimentan del nivel anterior para aprovechar su materia orgánica. Finalmente, cuando los consumidores mueren, los descomponedores transforman la materia orgánica por la que están compuestos en materia inorgánica. Así se vuelve a iniciar el ciclo.


La energía, en cambio, es diferente a la materia porque sigue un ciclo unidireccional, es decir, solamente sigue una dirección y no puede reutilizarse. Toda la energía proviene del Sol y se aprovecha un 10% del total. El resto se pierde entre los niveles del ciclo de la materia, ya que los seres vivos emplean  esta energía para poder llevar a cabo las transformaciones en la materia.
Llegamos a la conclusión de que el flujo de energía y el ciclo de la materia tienen una relación muy estrecha, tanto entre ellas dos como con los seres vivos.

DINÁMICA DE COMUNIDADES II

Las relaciones interespecíficas son las que se establecen entre las diferentes especies de un ecosistema.
Las más habituales son:
  • Relación depredador-presa. Ha conducido al establecimiento de grupos de especies que coexisten con un mínimo de competencia y explotándose al mismo tiempo unos a otros para sobrevivir. La depredación comprende el uso de una especie llamada presa como alimento, por parte de otra llamada depredador. Este es el caso de la nutria (Lutrinae), que convive en el río con peces como las truchas (Salmo Trutta) y se alimenta de ellas. Siendo el mamífero el depredador y la trucha la presa.
Nutria (Lutrinae) alimentándose de una trucha (Salmo Trutta)



  • Relación parásito-huésped. Se llama parasitismo a los casos en los que el depredador sólo consume determinadas partes. Esto ocurre, por ejemplo, con el Yesquero del Taray (Inonotus tamaricis), que es un hongo que se puede encontrar en el tronco de algunos árboles, como el tamarisco (Tamarix). El hongo no le aporta nada al árbol pero se alimenta de la savia de este.

Yesquero de Taray (Inonotus Tamaricis) adherido a la superficie de un tamarisco (Tamarix)

 
  • Relación de mutualismo. Relación entre especies en la que ambas salen beneficiadas. Es el caso de algunas especies de árboles (de la familia de los Quercus) y los líquenes “pan de oro” (Xanthoria parietina). Los árboles le proporcionan a éstos humedad y ellos les proporcionan alimento a los árboles.

Líquenes "pan de oro" (Xanthoria Parietina) alimentándose de la humedad de los árboles



Se denomina nicho ecológico a la estrategia de supervivencia utilizada por una especie, la cual incluye la forma de alimentarse, de competir con otras, de cazar, de evitar ser comida.... En otras palabras, es la función que cumple una especie animal o vegetal dentro del ecosistema. Se refiere no sólo al espacio físico ocupado por un organismo, sino también a su papel funcional en la comunidad.

Un ejemplo de nicho ecológico dentro de nuestro parque es el de las ardillas (Sciurus vulgaris), que son animales que habitan en los árboles y se alimentan de frutos secos. De esta manera, dentro del tronco del árbol almacenan el alimento para el invierno; creando todo este proceso una relación denominada de esta forma (nicho ecológico).

El lince (Lynx Pardinus) es un depredador dominante dentro de su nicho ecológico y el único especialista en conejos (Oryctolagus Cuniculus) en nuestro parque, su dieta se basa en el 80% en ellos, aunque también caza aves como las perdices (Alectoris Rufa). Tras cazar a sus presas se retira a descansar a zonas de abundante matorral, donde pueden estar tranquilos lejos de otros animales o de la propia actividad humana.

El ciervo (Cervus elaphus), por último, también forma parte de un nicho ecológico en nuestro parque. Viven en lugares con frondosa vegetación donde se refugian y de la que se alimentan, sitios como bosques. Además el ciervo es una especie que desarrolla su vida en manadas de entre 10 y 15 ejemplares.











lunes, 8 de junio de 2015

DINÁMICA DE LAS POBLACIONES I

RELACIONES INTRAESPECÍFICAS

Las poblaciones de seres vivos no son masas inanimadas sino que tienen una dinámica que hace que no se descontrolen, y que todo esté en el correcto equilibrio. 

Esta dinámica es el producto de las relaciones intraespecíficas que se establecen entre los individuos de una misma especie en un ecosistema. Pueden ser beneficiosas para la especie si favorecen la cooperación entre los organismos o perjudiciales si provocan la competencia.

La relación de cooperación más característica que encontramos en nuestro parque es la que mantienen las hormigas ibéricas (Camponotus cylindricus). Juntas construyen el hormiguero en el que viven, se organizan para buscar alimento, para proteger a sus crías o incluso para defenderse de posibles amenazas. Estas, además de tener una relación de cooperación, mantienen una relación de sociedades, en las que se agrupan para realizar cada uno una función. 

Resultado de imagen de hormiga iberica


O la del lobo ibérico (Canis Lupus Signatus) que cazan en manada, cada miembro toma un flanco para acabar acorralando a la presa de la que todos se alimentarán. Los animales que mantienen una relación de cooperación y viven en manada crean una relación gregaria.



También existe la lucha por la supervivencia en seres de la misma especie, como los linces (Lynx Pardinus), que es una especie solitaria. Todos los especímenes mantienen una lucha constante por el territorio. Estos animales marcan sus zonas con la orina o con los excrementos.



Por último, encontramos la jefatura que consiste en que un miembro de una población es el líder de esta, siendo normalmente un macho, el macho alfa. Una especie en la que destaca la jefatura es el ciervo ibérico (Cervus Elaphus). 



Asimismo, destacan los lobos ibéricos (Canis Lupus Signatus), que, además de mantener una relación de cooperación la mantienen también de jefatura, con un macho alfa líder de la manada.